5.17.2011

Otra que una misma.

Va por la vereda de los números impares. Así llega más rápido, porque hay ineptos que no saben que caminando por una calle tan transitada como Alvear no podés ir a paso de tortuga. Total todos la chocan, nadie se fija. No se dan cuenta de que hay quienes no tienen tiempo.
Le encanta mirar a la gente que va por ahí. Ir tranquila, verlos con detenimiento, imaginarse sus historias en unos segundos. Los que pasan por la panadería y se les iluminan los ojos, las viejas que toman el té en la esquina soleada, los que se compran un cucurucho de Arnaldo, las parejitas de la mano, los chicos del Fátima, las minas baboseándose por un par de zapatos en un local.
Mira vidrieras. Debería tener dónde anotar las cosas que se quiere comprar. Unos aros no le vendrían mal. Uy, unas botas de cuero negro. Hace mucho que quiere esas. Podrían comprarle unas ahora, que viene su cumpleaños. Total, bastante gente le debe regalos, y eso siempre le ahorra un gasto a la hora de satisfacer sus necesidades indumentarias.
Las quiere. Lástima que sean tan caras, le da cosa pedir. Vergüenza de que la vean como una compradora compulsiva, o le digan que ya le dieron el nosequé hace poco. Ahora que los viejos le están pagando la carrera privada mejor no hacerlos gastar de más. Pero qué ganas le tiene a las botas.
Si empieza a vender las hebillas se podría comprar un par. Las usaría con un orgullo... Pasa que mientras estudia, vender es un embole. Hay que dedicarle tiempo a eso. Y tiempo, lo que se dice tiempo, ella no tiene.
No entiende a los que se la pasan comprando. ¿Por qué no caminar y disfrutar del paisaje? Aunque sea urbano. Tantas cosas atrás de la vidriera que ella no necesita... Tanta plata que puede gastar en otra cosa, tanto tiempo que le va a sobrar. El sistema es algo tan ridículo. Inventa necesidades, inventa crisis, depresiones, enfermedades, remedios, desastres, problemas. Y todo por llenar cada estúpido espacio de tiempo. ¿Por qué no usarlo para vivir la vida? En vez de pasar el tiempo libre, vivirlo.
Ella es todas esas y más en sólo cuatro cuadras. Es lo inconsciente, aunque no le guste, aunque no se quiera. Es todas las peleas internas dentro suyo, es su lado más sintético y el más profundo, está compuesta por pensamientos inculcados y por opiniones subversivas. Adentro tiene, también, una represora. Y, ahí, nadie se lleva bien con nadie. Igual, a veces se calman y se callan. Total hay que convivir, y mejor llevarse bien que andar a las patadas.
Es complicado ser una persona.

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