Emoción. Ver a Jaime Roos, el de la grave voz, canciones, piropos.
Veintiún horas, ND Ateneo.
Y por la tarde, mirando las flojes anaranjadas de las tipas caer. Cantar.
Aquel atardecer nos pescó el chaparrón
comentando el film que acabábamos de ver
Riendo y de la mano echamos a correr
hasta que anclamos en un viejo portón
La calle desierta nos dio la sensación
de que solo nosotros veíamos llover
el universo sin pájaros, vacío por hacer,
entonces callamos ya en plena ilusión
La lluvia paró y volvimos a andar
los faroles rielaban en la calle mojada
Cuadras y cuadras sin poder hablar
la tarde oscurecía desolada
No nos podíamos separar
fuera de nosotros, no existía nada.
Bajo sus pétalos mi Margarita
y dejé en sus labios un beso, aún latente.
Lo más blanco que hay
es la primera vez que vi nieve
Lo más negro que hay
es un carro fúnebre cuando llueve
Si quisiera decirte lo más bello que evoco
usaría tu nombre si no te ofendes por el Piropo
Negra y blanca mi guitarra
blanca y negra la ciudad
de los negros el candombe
de los blancos viene el vals
La noche es de tu cintura
la luz de tu corazón
sin perder las esperanzas
te dedico esta canción
Lo más lejos que hay
es el fondo del mar
lo más cerca que hay
es la panadería
y en el medio aquí estoy recordando
Cercana está tu mirada
lejano tu corazón
Sin perder las esperanzas
te dedico esta canción
Increíble. A unos metros, su voz, canciones que quería escuchar. Y por dentro me emocionó
12.09.2009
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