6.06.2010

No surprises

Russian Red
Me miré al espejo, sabiendo con quién me iba a encontrar. Y lo ví, detrás de mi.
Dentro de una pecera, cantaba el hombre blanco. Palabras sin mucho sentido que combinaban con los golpes de la pandereta que a su lado vibraba, en la mano del mismo hombre, quebrando de a poco el vidrio de la pecera.
"Toque de queda sin melodías dulces de La Habana, sin tus ojos negros, sin tus manos acariciando mis entrañas para después salir a volar entre los pájaros de las nubes, esos que llaman la atención, esos violetas y rojos, los que se destacan sobre el cielo. Te quiero, pienso, pienso sin querer, porque una hamburguesa con queso es más revolventemente facilonga que tus pies sin dormir, con callos amarillos de tanto remar y remar, por los mares de mis labios, por las olas de mi humor. Y el olor del queso recién derretidooooooo. "
Su madre nos estaba por venir a visitar. ¿Qué carajo hacía yo viendo a alguien cantar en inglés por el espejo, sin hacer nada? Necesitaba sacar al hombre blanco de ahí, iba a inundar nuestra habitación. Nos iba a destruir la tarde, (una de esas en las que esperaba comer un poco de torta de queso, la deliciosa que hace mi suegra, y luego tomar un té, con la manzanilla reduciendo mis ganas de seguir con los ojos abiertos, para inflar mi estómago y acostarme en el sillón, mientras Mariano me tapa con una frazada de lana y su vieja se va de nuevo a su casa vacía). Resultó ser el cantante de Radiohead. Su vieja seguramente no entendía british, ibamos a quedar mal.
-Mariano, mirá. Hay que sacar a ese tipo de acá.
-¿Por que no te acostás, amor? Debés tener mucho sueño. Yo atiendo a mamá y en un rato te traigo cheese cake.
Cree que deliro.



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