¿Qué es lo que viste en mi?
¿Qué es lo que te hizo abrir así?
Tus miedos, tus piernas, tu calendario,
Las siete puertas sagradas de tu santuario,
La extraña luz de tu cámara oscura,
El infranqueable cerrojo de tu armadura
-Drexler
Conocidos por ahí, de los pasillos de la UBA de Arquitectura, de las arenas de la costa Atlántica, amigos en común. Una tarde de lluvia se resguardaron juntos bajo los árboles y surgió un beso. Dos pares de labios suaves, sincronizados, húmedos: acariciándose.
Resultó: Viajaron al Chaco junto a otros universitarios para ayudar a los habitantes con sus recientes conocimientos. Ese sentimiento de lucha, de querer la igualdad, de querer terminar con la dictadura por sus propios medios, para, cada noche, terminar juntos, con besos y sueños, en las bolsas de dormir. Ella le leía los textos de Eduardo Galeano en El libro de los Abrazos, él le contaba sus ideas, sus pensamientos. Imaginaban juntos, sacaban fotografías.
Unos años después viajaron a Europa, alquilaron una motor-home y recorrieron cada rincón, terminando de conocerse.
Cabellos iguales, diferentes colores. Unos ojos de mar, otros de almendra. Risas intercaladas, abrazos, caminatas en la oscuridad. Fotos, indie rock - grunge, lluvia, te amo.
Se dicen puras mentiras mientras saben que todo es verdad, hay algo entre ellos que queda en el aire. Algo dulce y mentolado, brillante, silencioso. Saben disfrutar de los silencios de sus caminatas, se detienen a cada rato para morderse, agarrarse las manos, soltarse. Reirse.
Todo empezó hace años, menos que la historia anterior: Secundaria. Casualidades de la vida los cruzaron y les demostraron que debían terminar así. Lloraron juntos infinidad de veces, se hicieron reir. Cada tarde de los domingos se veían para caminar por el bajo, filosofar sobre la vida. Varias cosas no les permitían el esperado beso, pero jamás les importó.
Una de esas tardes, lluviosa, seis horas y cuatro minutos. Con la mayor cercanía posible, en el límite de un beso, al borde del abrazo, el mar y las almendras se tocaron. Y las manos. Y las comisuras, y las bocas. Y llovió otra vez, cómo en 1978. Sólo que ahora, eran otros los labios, era otro el árbol. Era el mismo final.
No surprises, Radiohead (cover by Regina Spektor)
A heart that's full up like a landfill
A job that slowly kills you
Bruises that won't heal
You look so tired and unhappy
Bring down the government
They don't, they don't speak for us
I'll take a quiet life
A handshake of carbon monoxide
No alarms and no surprises
No alarms and no surprises
No alarms and no surprises
Silent, silent
This is my final fit, my final bellyache with
No alarms and no surprises
No alarms and no surprises
No alarms and no surprises please
Such a pretty house, such a pretty garden
No alarms and no surprises (let me out of here)
No alarms and no surprises (let me out of here)
No alarms and no surprises please (let me out of here)
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