5.26.2010

Charlas descremadas de Carlita.

Hoy, antes de dormir, fui al baño (al igual que cada noche). Para lavarme los dientes y otras cosas acuáticas (por si nunca se fijaron, en los baños todo se relaciona con el agua). Me puse a pensar la manera que tengo de escribir en la que me muero por decir algo en concreto e intento ocultarlo de la mejor manera. Como si la persona a la que se lo quiero decir fuera a leerlo y a descifrar mi código secreto conmigo misma. ¿Por qué lo haré? No tengo idea. Tal vez quiero hacerle honor al título, ver descremadamente puede ser el ver las cosas con tranquilidad y suavidad, sin buscarle mil sentidos. Como un pedido. O tal vez podría significar que hay que desmenuzar o "descremar" las oraciones para descubrir el verdadero significado.

Quiero descubrirte en busca de mí. ¿Para qué existen los demás?

Carlita debió sentarse en un lugar que no deseaba. El chico le daba extensos ejemplos y explicaciones inservibles sobre cosas que pueden ser concretas. Se atrasó en los ejercicios de matemática para poder seguir su propio ritmo y no tener que malhumorarse como los demás.
En un momento, para dejar de tener que escuchar por qué los autos tienen que ver con las ecuaciones polinómicas, se dio vuelta. Detrás suyo estaba Marco, le hablaba de vez en cuando y sabía que tenía algo de misterio que le llamaba la atención. Empezaron a hablar sobre música, notó cómo era un tema completamente universal. A poca gente no le gusta la música. Siguieron con libros, películas... coincidían en mucho. Hasta que el timbre sonó y él desapareció fugazmente de su asiento. Lo perdió de vista entre la multitud y miró al balcón del otro lado del patio. Ahí estaba Jorge Regula. El que un día le prometió cantar juntos. Solo que para ello debía aprenderse el unico acorde Sol. Nunca entendió si era la droga o qué, pero él nunca recordaba las promesas hechas.
Su tarde terminó en un taxi, con una de esas conversaciones triviales que se tienen con un desconocido. Todo el mundo las conoce: Empiezan con el estado del tiempo (está fresco, ¿eh? o ¿vió que calor está haciendo? insoportable) y se van ramificando en temas variados, como política (éste gobernador que destruye la ciudad, yo no entiendo como lo votaron), economía (cómo aumenta la verdura, cada dia nos hacen la vida mas dificil), cultura (yo veo la novela ésta del canal cuarenta y siete, en que la rubia y el fortachón...), deportes (se escucha la radio y los participantes de la charla festejan los goles o putean a los respectivos jugadores), etc. Intentó ser lo más simpática posible con el conductor, le deseó salud cuando lo escuchó estornudar y le dió las gracias al bajarse.

Es extraño lo difícil que resulta a veces entablar una conversación fluida, y cómo podemos contarle a alguien perfectos e importantes detalles de nuestra vida, sin que éste sea alguien significativo entre nuestros conocidos. A veces, las charlas menos esperadas son las más ricas o interesantes. Dejar que fluyan, corriendo río abajo es lo mejor que podemos hacer.

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