El paraíso en medio de los hombres y mujeres de la ciudad que vuelven a sus casas un martes de invierno tenemos derecho a regocijarnos y embelesarnos. Bastante sufrimos.
Una vez pusiste
“Igual que siempre, mejor que nunca”. Y la mia decía
“Amo verte dormir.
Es como cuando comes,
lo haces de verdad. Cuido tu sueño como un templario”
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