9.13.2010

Amadeus presenta

De vez en cuando mi abuelo se manda esas frases que quién sabe de qué década salieron. Es alto, tan flaco como un fideo, canoso pero con mucho mucho pelo y con una cara particular. La verdad que debía ser lindo el guacho de joven. Pintón, como dicen por ahí. Morochito y con su sonrisa habitual, ojos bien oscuros y labios finísimos.
Creo que habrá nacido por el 1930, ponele. Su viejo se había presentado voluntariamente al ejército en Rusia con adolescentes 16 años (qué loco, un bisabuelo de mi edad) y mi pobre tatarabuela, cagada hasta las patas, lo llevó de la oreja a un barco directamente para Argentina.
Todavía no me contó como conoció a mi bisabuela, pero parece que se llamaba Aida, era argentina (de padres rusitos) y conoció a mi bisabuelo por acá, en algún lugarcito Porteño.
Tuvieron a mi abuelo y a Angie y fin del romanticismo.
La historia con mi abuela es muy linda también, con su correspondencia romántica tan formal y su amor de oficina.
¿Qué puede uno pensar de un contador que, cuando se despide de su nieta, le dice "dos potencias se saludannnnn" y le sacude fuerte la mano? Simplemente a uno le da risa. Tal vez no de la de dolor de estómago... pero, por ejemplo, mi abuelo, largaría un "¡Qué plato!" ante algo así.
O cuando asiente y dice: Regio, regio. Macanudo. ¿De dónde sacan esas expresiones? Después dicen que bizarro no está en el diccionario. A mi que no me vengan.

Hoy llueve y estoy en poesía CERO. Vamos que antes del miércoles voy a lograr escribir algo con sentido propio, eh

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