Hoy encontré, en las escenas de Titanic, un gran parecido entre Regina Spektor y Rose.
Aunque te distraigan la nieve, las amapolas y los cuervos, mis aureolas rojizas van apareciendo en tu mente. Tal vez, en ese paisaje sombrío, pensas en mí. No te olvidas que bajo el sol, el césped se incendia. Y te gusta quemarte en ese fuego.
Mezclar nuestras cenizas, finales felices de un día inimaginable. Extrañaba mostrarte mi brillo. Y esos días me doy cuenta de que tus comienzos son lo único que me aflojan. Me tranquilizo, estoy aprendiendo a sentir sin presiones. Miradas repentinas, saludos a lo lejos y palabras que cierran heridas. Combinaciones hechizantes.
Drying up in conversation, you will be the one who cannot talk.
Olvidaste tus ojos cercanos sobre mi escritorio. Y mis cariños nasales entre tus pecas. Adquiero trozos del sol que emite el fulgor más fuerte, el único sol que conoce nuestros besos. Además de los dos soles que se posan sobre tus mejillas.
Me calzo el auricular, y que Lennon me dé el Norte.
Nos bastaba con dejar pasar las horas.
Sin pensar en lo que hago o dejo de hacer, pensando solamente en las líneas de expresión que crea en tu piel una sonrisa. Pensando nada más en lo húmedo de tus besos, en el sol que nos hacía entrecerrar los ojos para darnos cuenta de lo maravillosas que se ven nuestras pupilas cuando nos miramos mutuamente.
Llevas el vaso a tus labios como si nada, y me vas tragando.
Que la luz se meta entre las hojas clorofílicas para enverdecernos el alma. Escuchar frases cantadas entrecortadas porque, entre tus comodidades, aprendiste a sacar la música de mi oído. Pensaste que me dolía aprender de tus sentimientos.
Busca mis ojos, toma mi mano, acércate. No digas nada, dices con la mirada más de lo que crees. Buscas un puerto, buscas un cielo abierto lejos del telón. Tanto camino, tanto buscarte en otra piel. El teatro de la vida cambia tu papel.
Todos quieren contenernos, todos quieren que seamos parte de ellos mismos. Aprendes a enseñarme que la vida se trata de saber leer nuestras propias señales. Y yo te enseño que me gusta escuchar tus dedos corriendo entre las cuerdas de la guitarra de tu alma, acariciándolas.
You broke another mirror; you are turning into something you are not.
Quiero saber conocerte, quiero saber entenderte. Me encanta pensar en que las caracolas que encontré en la playa una noche antes de san Valentín esconden el sonido de ese mar carioca. Y también el sonido de nuestro propio río. Donde los peces no son atraídos por luces de colores flotantes, pero la brisa sabe atraernos a nosotros, que somos peces que no saben nadar.
Quiero ser uno con tu sonrisa. Amar es eso, dos corazones latiendo al compás de uno. Quisiera ser aire, para ser el aire que te toca.
Come a little closer, closer enough to look in my eye.
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