Reían a las tres de la mañana, sabiendo que juntos estaban lejos del frío. Unos acordes empezaron a despegarse suavemente de la guitarra, el vapor del té que habían preparado para compartir entibiaba sus manos.
"Todos sabemos que fue un verano descalzo y rubio, que arrastraba entre los pies gotas claras de mar oscuro", faltaban largos meses para que ese verano llegara, lo esperaban con ansias. De poder estar juntos, con la libertad ardiéndoles en el cuerpo. De hablar como aquella noche, contar lo que daba miedo de decir. Sonrisas, voces, un cariño transparente y brillante, mucho más que las velas sobre la mesa.
Filosofaron bajo la luna vieja con el calor joven de los amigos y una frazada. El llanto, una sonrisa.
No quiero que ésto termine nunca, con ellos siento que nada me puede pasar.
"Y es que todo ésto es tan hermoso."
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